lunes, 5 de marzo de 2012

La puta vida

¡Eh tú! Sí sí, tú. ¿Qué te pasa conmigo? ¿Que coño te he hecho para que me trates así? Ni si quiera me he pegado un año sabático, ni vivo del cuento como para que ahora vengas y me jodas mis días. Y que por más que pongo empeño y esfuerzo por algo que quiero vienes y me lo destruyes. Así, sin más. Ala, no pasa nada. Pégale una patada a el castillo y rómpelo en trocitos, total, tu mandas, ¿no? ¿Te crees muy inteligente? Pues vete a destruirle sus días a otros. Y se supone que ella era la que me cuidaba, la que me ponía a prueba a veces para hacerme fuerte, la que me recompensaba y la que hacía de mis días hermosas horas. Pero en vez de eso, me está destruyendo poco a poco. Se ríe de mí, y yo, apenas puedo dar un paso después de todo lo pasado. ¿No te sirve esfuerzo? ¿Te diviertes viendo como me caigo? Como una rata doméstica, me pones la rueda y una vez que consigo montarme la descolocas para ver como me caigo y como me hago daño. Aclárate de una vez, y sobretodo aclárame, porque no sé que quieres de mí.

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