martes, 17 de enero de 2012

17.Enero


Muchas veces dejamos de creer en los sueños, por una simple razón llamada miedo. Miedo a dejarnos vencer por la vaguedad y a su modo de decirnos “no puedes”, sin saber que para poder avanzar una casilla debes saber destapar el cartel para encontrarte con un “tu puedes”. Al fin y al cabo es como una pegatina, no se trata de pegarla en otro sitio u otra persona, sino de despegarla de tu casilla y arrugarla hasta que esta pierda su pegamento. Porque de eso mismo trata la vida. De personas que saben encontrar esa pegatina, y otras que creen que el pegamento es para siempre y que es prácticamente imposible despegarla. ¿No os habéis preguntado el por qué de la vida? ¿El por qué de que a veces te sonríe y otras te da la cara? Como si jugara contigo a su antojo. Pero no, tu no eres de esas fichas que a veces se elige y otras queda guardada en la caja. Y la vida tampoco pretende jugar contigo. Solo quiere hacerte fuerte. Y puede que te ponga un obstáculo mil veces con la finalidad de que alguna vez puedas saltarlo, por muy bajito que seas o por muy cortas que tengas tus piernas. Hay una cosa llamada sueños, que se encuentra en un rincón de tu cuarto, junto a tus muñecos viejos, aviones tele dirigidos, Barbie y pelotas de fútbol. En esa cajita vieja que de seguro contiene más polvo que objetos y que aunque no lo creas ahí se encuentra la clave. ¿Qué clave? No es ninguna combinación, o serie de números, tampoco es un acertijo. Bueno, la vida es un acertijo, pero solo tú y únicamente tú eres la clave para descifrarlo. ¡Que no te ayude nadie! Porque por mucho que quieras, no te va a servir de nada, absolutamente nada. Entonces debes mirar hacia un futuro, y dejar atrás ese “no puedo”. Porque solo existe un carril y no caben las dos frases. No eres infantil por marcar retos en tu vida, por pantarle cara a los problemas, por soñar con tu vida, y por hacer que tu sueños, se hagan realidad. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario